Para guiar a tus hijos
Una de las maneras más importantes de transformar el mundo es fomentar el crecimiento y la expansión en nuestros hijos- Como espíritus, nacemos en familias con las cuales hemos tenido muchos lazos kármicos. Cada miembro ha elegido a otro como parte de su plan de vida. Uno a uno, elegimos nuestros respectivos papeles: padre, madre, hermano, hija, tío, etcétera. Con cada jugador en su lugar, comienza el juego.
Los niños pueden desarrollar su capacidad mental con mucha más celeridad que nunca. El resultado es que hay seres más brillantes y más conscientes para continuar en el futuro. Cuando alguien decide tener hijos está en la obligación, no sólo de sustentar la vida en el plano físico, sino también de fomentar los cuerpos espiritual y emocional. En estos planos, el bebé es como una esponja psíquica que absorbe todas las impresiones presentes en el medio.
Por lo tanto, los padres deben entender que son responsables de los sentimientos e ideas que proyectan, pues esta energía pasa directamente a la psiquis infantil. Ese condicionamiento se lleva a la edad adulta como un equipaje. ¿Cuántos de nosotros seguimos escuchando los mensajes de nuestros padres, aun cuando están a kilómetros de distancia o ya hayan fallecido? Debido a nuestra interrelación mutua, debemos inculcar en nuestros hijos la dignidad, los valores y las prioridades mediante el ejemplo.
He trabajado con niños en muchas ocasiones, una y otra vez encuentro un rasgo común en mi trabajo con ellos: copian a sus padres. Los niños suelen repetir las frases y los actos de mamá y papá. Muchas veces, en mis sesiones, los problemas de inseguridad, falta de autoestima y desconfianza surgen de la crianza. En estas situaciones los padres no han cumplido con su responsabilidad.
Me gustaría compartir contigo algunas líneas orientadoras para criar a un niño en una atmósfera de enriquecimiento espiritual. Aunque las sugiero a. los padres, creo que todos podríamos aplicarlas, ya seamos abuelos, tíos, maestros, líderes religiosos, niñeras o, simplemente, los vecinos de la casa contigua.
1 FOMENTA Y NUTRE LA AUTOESTIMA
Jamás destacaré demasiado la importancia de alimentar la autoestima. En mis sesiones, nueve de cada diez casos referidos a un suicidio o adicción a las drogas o al alcohol se originaban por falta de autoestima y de amor hacia uno mismo. ¿Qué punto de referencia tiene un niño, sino los actos y palabras de los adultos que lo rodean? ¿Cómo han de saber quiénes son? ¿Qué les decimos, qué pensamos de ellos, qué les hacemos? ¿Damos valor a sus intuiciones o los hacemos callar? Si los niños no tienen comprensión y participación afectiva en el hogar, las buscarán en cosas o personas ajenas a la familia: de eso podemos estar seguros. Se volverán hacía la televisión, las películas y los amigos, en busca de alguna pista de individualidad y afirmación.
Cuando comienzan a identificarse con influencias exteriores ilusorias, la desilusión es inevitable. No sólo sufrirán un desencanto, sino que crecerán con actitudes y valores materialistas. La presión de sus congéneres les obligará a adoptar ciertas conductas a fin de ser aceptados y apreciados.
Sugiero que padres y parientes brinden a los niños tanto refuerzo positivo como sea posible- Debemos demostrarles amor. Cuando eran bebés eran abrazados, recibían caricias y sonrisas. Según vayan creciendo, no olvidemos abrazarlos y decirles que son queridos, sobre todo cuando van a la escuela y realizan actividades y adquieren amigos. Los elogios, la comprensión, la risa y el amor hacen que el niño se convierta, al crecer, en un adulto sano y lleno de recursos. Seamos todos una fuente de verdadera iluminación y guía para la generación más joven,
2 CONOCE A TU HIJO
Haz todo lo que puedas para participar de la vida de tu hijo. Si le gusta un tipo de música en especial, interésate, aunque "no la entiendas". Durante la semana, reserva algún tiempo para hacer alga con él. Toma nota de sus estados de ánimo y su conducta. Los padres deberían estar lo bastante atentos como para percatarse si el niño tiene un conflicto. Muchas veces, cuando el niño se mete en problemas, los padres reconocen que no sabían nada; estaban demasiado ocupados o eran tan indiferentes que no repararon en el cambio de conducta hasta que ya fue demasiado tarde. Presta atención, confía en el instinto y, sobre todo, dialoga con tus hijos. Ayúdalos a resolver sus dilemas. Esto, además de fomentar la unión, también reafirma la confianza.
Los amigos están siempre dispuestos a ayudar o a mostrar el camino. Con un amigo se puede discutir cualquier cosa. Como padre, es de esperar que conozcas a tus hijos hasta el punto de ser su mejor amigo. Háblales de un modo que puedan comprender, sin olvidar que eres el padre o la madre. Ayúdalos a elegir sanamente a sus amigos, sin juzgar ni condenar. Continúa fortaleciendo la confianza y el vínculo que se creó durante el proceso del nacimiento.
4. ENSÉÑALE RESPONSABILIDAD Y AUTO RESPETO
Esto va de la mano con la autoestima y la propia identidad. Es necesario que enseñes a tus hijos a ser responsables, y la mejor manera es predicar con el ejemplo- ¿Te haces responsable de tus actos o, indefectiblemente, pones la culpa en otra parte cuando algo sale mal?
Nuestro país se ha vuelto tan conflictivo que a menudo me pregunto si alguien quiere hacerse responsable de sus actos. Es preciso guiar a los niños para que aprendan las formas correctas y sanas de tratarse a sí mismos y de tratar a los demás. Ayúdalos a: tomar decisiones sugiriéndoles cuáles pueden ser los resultados. Distingue, entre los que serán beneficiosos y los perjudiciales. Nuestros niños lo captan todo, sobre todo lo que ven en televisión. Para enseñarles a ser responsables, comienza por asignarles pequeñas tareas. Una vez que las hayan cumplido, elogia los éxitos y analiza los fracasos de un modo positivo, para que puedan aprender de ellos.
5. MANTÉN LA MENTE ABIERTA Y LA CONCIENCIA DE LO ESPIRITUAL
He descubierto que los mejores padres son los que tienen la mente abierta y se interesan por cosas diversas; eso los dota de una comprensión más amplia para proporcionar orientación. Es importante que los padres compartan con sus hijos lo que han aprendido en sus experiencias de crecimiento. Es frecuente que se niegue o se pase por alto la vida espiritual de los niños. Educa á tus hijos para que se den cuenta de que son seres espirituales,
Dedicados aprender lecciones de autoconciencia. Si tienen "visiones", sueños-o. visitas de "amigos invisibles", no los descartes diciendo que son sólo sueños, por favor. Es necesario nutrir y aprovechar las visiones y los sueños. Pídeles que te los describan, aunque tú mismo no sepas de eso. Tal vez te sorprenda lo mucho que revela un sueño, una vez que comiences a escuchar. Los niños son muy sensibles y clarividentes. Sobre todo, nunca invalides ni desalientes este tipo de conducta.
ó. RECUERDA QUE LOS NIÑOS TE OBSERVAN
La primera y mejor manera de enseñar a alguien es mediante el ejemplo. En otras palabras: enseñas mediante el modo en que tú mismo conduces tu vida. Los niños son grandes imitadores. Si quieres que tus hijos se consideren dignos de amor y respeto, tú mismo debes concederte ese trato. Para ellos, eres un espejo del mundo exterior, que debe mostrarles las cualidades y principios que deberían orientar su vida. Si bebes y consumes drogas, cabe esperar que tus hijos. también lo hagan. Si lanzas contra otros maldiciones y palabrotas, tus hijos seguirán los mismos pasos. Y si te autoengañas, vives deprimido o pasas todo tu tiempo trabajando o adquiriendo bienes materiales, sin detenerte en los asuntos espirituales, es probable que la astilla sea similar al palo. Cuando los padres dicen una cosa y hacen otra, no sólo confunden al niño, sino que acaban por perder su confianza.
7. ENSEÑA A TU HIJO A TENER FE EN SÍ MISMO
Una de las primeras cosas que un niño debe aprender es que vive en un mundo imperfecto Aunque , para la mente humana la vida no sea siempre justa, en el plano espiritual todo sucede con un fin. Anima a tus hijos a aplicar su libre albedrío para cambiar lo que no les gusta, a fin de que el mundo sea un lugar mejor. Pero enséñales que, como nosotros, deben comenzar a cambiar desde dentro, desde su propia conciencia de Dios. Dales las claves espirituales de una vida feliz y satisfactoria.
8, CELEBRA LA INDIVIDUALIDAD
Inculca en tus hijos, desde el comienzo, la seguridad de ser distintos a todos los otros habitantes de este planeta. Los niños nacen con una sabiduría innata y talentos propios que Dios les ha dado. Esto, además de distinguirlos de los demás, los obliga a mirar el mundo a su manera. Puedes influir sobre alguna parte de su conducta, pero no podrás modelarlos ni configurarlos exactamente como tú desees. Nunca los compares con otra persona, pues eso les quiebra el espíritu.
Sobre todo, trata a tu hijo como si fuera una planta, una flor. En el niño está presente la semilla del "yo", pero al igual que cualquier planta o flor, necesita abono, agua, amparo y cuidados. La verás florecer en cuanto celebres su belleza y su vida. Honra la energía de la Fuerza Dios que todos compartimos. Con un poco de paciencia, diversión y aliento, verás brillar a tu hijo.
Fomenta su autoestima recordándole que es un ser único y especial, hecho del amor de Dios. Enriquece y celebra su individualidad y su presencia en la tierra.