Claves para una vida superior
Las vidas de los grandes hombres te recuerdan
que puedes tornar sublime la tuya
Y, al partir, dejar tras de Ti,
huellas en las arenas del tiempo.
—Henry Wadsworth Longfellow,
"Resignation"
Poseemos todos los tesoros espirituales necesarios para llevar, una vida plena, productiva y feliz, y estos ideales también pueden ayudarnos a alcanzar un estado de conciencia más elevado. Cuando despertemos a ellos nada nos faltará jamás, pues Dios es la abundancia personificada. Allá, en el cielo, hay una provisión ilimitada de amor y riquezas que podemos traer a la tierra.
Todos los días somos bendecidos por la presencia del espíritu en todo lo que encontramos. Me refiero al espíritu interior, que siempre satisface todas las necesidades y todos los deseos. A cada uno de nosotros, como individuo, le corresponde buscar la manera de beber en el espíritu. Lo que ponemos en movimiento regresa a nosotros- Recuerda que avanzamos siempre por un invisible mar de pensamientos. Dios nos dará siempre lo que pidan nuestros pensamientos. Si esos pensamientos habitan en la pobreza y la enfermedad, ésas serán las condiciones que atraigamos. Si elevamos las ideas aun plano de frecuencia más alta, cosecharemos armonía y abundancia. Se trata de una ley universal fija que no se puede cambiar.
¿Es natural que todos lleven una vida en total armonía y abundancia? En verdad, sí, así es. Quien no viva de ese modo debe reevaluar sus pensamientos para averiguar a qué se debe. A cada uno le incumbe pensar de la manera más positiva, a fin de ayudarse y ayudar a quienes lo rodean, ya sean seres amados o desconocidos.
El mundo exterior es un mero reflejo del mundo que has creado dentro.
Eres el creador de tus propias circunstancias. Cuando entiendas esto, no volverás a ser víctima de ninguna situación. A continuación ofrezco algunas claves que pueden ayudarte a elevar tus pensamientos. A lo largo de los años las he utilizado como un mapa del tesoro para encontrarme a mí mismo.
Espero que tú también aprendas a utilizarlas y hacer de ellas una parte integral de tu vida, a fin de abrir el cofre del tesoro interior.
Paciencia
En el mundo actual, la paciencia es una mercancía escasa- ¡Todo el mundo parece quererlo todo ahora mismo! La agresividad y las conductas impulsivas son valoradas, sobre todo en los negocios, en los deportes y en el entretenimiento. Pero cuando tratamos de que las cosas se hagan realidad, perdemos el tren espiritual, por así decirlo. Todo nos llega a su debido tiempo. No quiero decir que debamos ser apáticos o despreciar las oportunidades cuando se presentan. ¡Al contrario! Cuando posees paciencia, tienes el control de tu medio. Tú decides el momento adecuado para actuar y para no hacerlo, a fin de abarcar toda la variedad de posibilidades disponibles. La paciencia enseña autocontrol mediante la conservación de la energía. Con esta energía tienes la facultad de tomar decisiones que sean para tu bien. Siempre sugiero a los estudiantes" practicar la meditación antes de actuar, para permitir que. el espíritu se presente trayendo guía-información.
Lo cierto es que si actúas o reaccionas con impaciencia, puedes tener un efecto adverso sobre una situación. A veces, el mejor curso de acción es no hacer nada: dejar que la situación madure y se desarrolle naturalmente. Cuando aprendas a ser más paciente, sentirás menos presiones y menos miedo, y tendrás mayor responsabilidad sobre las decisiones que tomes.
Sabiduría
Ser sabio es saber que la conciencia de Dios reside dentro de tí y que tienes a tu disposición todo el amor, la luz y el poder del infinito. A fin de ser sabio debes cobrar plena conciencia de las leyes del universo y vivir tu existencia de acuerdo con estas leyes universales. La sabiduría no se adquiere leyendo un libro, sino a través de las experiencias de muchas vidas. Cada experiencia queda grabada en la conciencia de tu alma, donde se perfeccionará a lo largo de tus diversas vidas en la tierra. Es una ironía de .la vida que, cuanto más sabio te haces, mas comprendes lo poco que sabes.
Valentía
Para ser valiente necesitas creer en ti mismo. No hablo de una actitud egocéntrica, sino de tener fe en el poder que hay dentro de tí.
Una persona valiente tiene conciencia del panorama más amplío y conoce el plan divino. Con fe y perseverancia, todos podemos tener el valor necesario para escuchar la voz interior y dejarnos guiar por ella. La persona dotada de valentía está dispuesta a abrir su corazón a otros y ser vulnerable ante los imprevisibles cambios de la vida.
Los valientes siempre son capaces de enfrentarse a los obstáculos, pues saben que siempre caben infinitas posibilidades. La valentía nos brinda la confianza necesaria para dejamos guiar por el corazón, por muchas influencias exteriores que parezcan bloquearnos el camino.
Equilibrio
El equilibrio es otra cualidad que parece ausente en muchas existencias, en el acelerado mundo actual. Resulta bastante más fácil dejarse dominar por las partes inferiores del carácter y darnos importancia. Para poner equilibrio en la vida es necesario armonizar el yo material o terrenal con el yo espiritual. Cualquier exceso en una parte del ser —ya sea en lo emocional, lo mental, lo espiritual o lo físico—tiende a debilitarnos antes que a fortalecernos. Cuando un aspecto de tu vida está desequilibrado, tiendes a operar más por miedo que por amor.
Discernimiento
En la actualidad se necesita mucho discernimiento para ver la verdad en todas las cosas. Son demasiados los que se dejan atrapar por las ideas y los sentimientos de la conciencia masiva; los árboles les impiden ver el bosque. Cuando te apresuras a criticar y juzgar, sin conocer todos los aspectos de una situación, aprendes muy poco. Te sugiero preguntarte siempre qué hay detrás de una persona o una situación, a fin de asegurarte que exista una verdad espiritual en el núcleo.
Fe
Todos hemos oído la expresión "No perder la fe". Pero la fe es etérea y difícil de sujetar. Una vez más, es la seguridad de que se nos ha provisto para siempre de todo lo que deseamos y necesitamos. Te-ner fe es creer en la naturaleza invisible del universo. La fe va de la mano con la confianza. Cuando tienes fe en ti mismo y en Dios, sabes que estás seguro, que eres amado y que nunca estarás solo. Crees en tu naturaleza espiritual y sabes que todo es posible mediante el pensamiento creativo. Aprende a tener fe y a confiar en la luz de tu alma.
Creatividad
La creatividad es la facultad de formar ideas, sentimientos y expresiones que puedan transformar el mundo físico, de una u otra manera. Es un componente de la luz divina, de la que todos estamos hechos, y no se limita a artistas plásticos, músicos o escritores. Por tanto, todos somos creativos y podemos aplicar a todo esta energía divina, a fin de facilitar la vida. Siempre que haya un problema de relación, familiar, profesional, financiero o en cualquier aspecto de la vida diaria, tenemos la facultad de resolver la situación mediante nuestra chispa creativa innata. Dios es una generosa fuente de ideas y expresiones. Siempre hay una manera de aligerar la carga. La creatividad también da vida. Libera los bloqueos de energía de los diversos cuerpos y ayuda a poner la vida en equilibrio. Cuando usamos la creatividad estamos usando la energía de la Fuerza Dios en su manifestación más elevada, sobre todo cuando la utilizamos para el mayor bien de la humanidad-
Gozo y risa
Tendemos a equiparar espiritualidad con severidad. Pero ser una persona espiritualmente disciplinada no exige llevar una vida seria. Según he descubierto, la gente con sentido del humor goza de mayor alegría y la brinda a otros. Ver siempre el lado luminoso de las cosas ayuda a mantener vivo y feliz al niño interior. Si llevamos una vida llena de Dios, es natural que expresemos alegría, risa, entusiasmo y felicidad. Después de todo, ¿por qué dar tanta importancia al denso mundo material?
Recordemos que nuestro cuerpo espiritual es ligero y móvil; sólo el mundo físico es pesado y fijo. ¿Por qué empantanarse en condiciones terrenales temporales? Cuando descubrimos el humor y el placer en el mundo de Dios, experimentamos los gozos del espíritu.
Amor
El amor es el principal componente de la vida. Lo une todo. Atrae hacía nosotros todo lo que es bueno. Gracias al amor nos hacemos más conscientes y sensibles a las necesidades de la humanidad. Vemos la unidad, la integridad, la chispa de Dios en cada persona. Podemos comenzar por nuestros parientes, amigos y compañeros de trabajo. Podemos amarlos aun cuando creamos que han hecho algo malo. Podemos estar dispuestos a ayudarlos. Así es como demostramos nuestro amor.El amor es lo más parecido al cielo que tenemos en esta tierra. Es una demostración de Dios. Este poder divino, consolador y curativo es el elemento con que se construye todo en esta tierra. Sin él no tenemos nada. Dejamos de existir.
El camino espiritual no siempre será llano; es inevitable que esté lleno de desvíos y callejones sin salida. Pero recuerda que nunca viajas solo por él. Siempre están contigo tu familia iluminada y los guías del mundo espiritual para proporcionarte seguridad y orientación.
Estás aquí para manifestar el amor de Dios en todo lo que hagas. Muchas veces parecerá más fácil dejarse llevar por los deseos del yo inferior, pero debes ser paciente. No sucumbas al oleaje de la conciencia masiva. Busca la verdad, aun cuando muchos intenten atiborrarte de falsedades la cabeza y el corazón. No comprometas nunca tus ideales espirituales, pues eso dificulta tu avance. Recuerda siempre que eres un eterno hijo de Dios.
Por encima de todo, déjate guiar por tu corazón y sé fiel a ti mismo. Nunca vivas la vida de otro. Debes crear tu propio camino. Recuerda que tienes la responsabilidad de ser lo mejor que puedas; para eso, mantén la mente y el corazón abiertos a los aspectos más elevados del ser. Eres la luz. Ojalá te llenes de espíritu durante el viaje.
Utiliza tu conciencia espiritual para alentar y consolar a otros. Cuando elevamos, esclarecemos y amamos al prójimo, ayudamos a quienes están enjaulados por sus propias ilusiones, juicios y conceptos erróneos. Les mostramos las claves de su propia y bella luz interior.
Proyecta tu luz hasta los últimos rincones del mundo, para que todos la vean. Cuando lo hagas tu viaje por aquí habrá valido la pena. Entonces podrás volver al cielo con la seguridad de haber hecho tu parte para traer a la tierra la energía de Dios. Sabrás que tú, una sola alma, ha hecho del mundo un lugar mejor.